ASEMEG
ASEMEG activa una respuesta institucional sin precedentes frente a la inseguridad jurídica en Urgencias.
En los momentos decisivos es cuando se distingue a quienes defienden la legalidad de quienes la utilizan como consigna según convenga. ASEMEG ha decidido dar un paso firme, coordinado y valiente, impulsando una respuesta institucional transversal frente a la grave inseguridad jurídica generada por la inacción del Ministerio de Sanidad, hoy bajo la responsabilidad de Mónica García.
Mientras otros optan por el silencio, la ambigüedad o el abandono —especialmente algunos sindicatos de clase que han preferido mirar hacia otro lado—, ASEMEG ha liderado la generación de una corriente de opinión sólida, informada y jurídicamente incontestable, situando el debate donde siempre debió estar: en el cumplimiento de la ley y de las sentencias firmes.
Trabajo coordinado, respuesta contundente
ASEMEG está trabajando de forma activa y coordinada con:
- Colegios Oficiales de Médicos, que conocen de primera mano la inseguridad profesional que se está generando.
- Sindicatos profesionales, que sí han entendido que la defensa del médico y del sistema sanitario no se hace con consignas ideológicas, sino con hechos.
- Grupos políticos de distinto signo, tanto a nivel autonómico como nacional, porque el Estado de Derecho no entiende de colores.
- Instituciones autonómicas y estatales, responsables de ejecutar y garantizar la legalidad.
- Defensores del Pueblo autonómicos y el Defensor del Pueblo de la Nación, como garantes últimos de los derechos ciudadanos frente a la mala administración.
Esta acción conjunta no es casual ni improvisada: es el resultado de meses de trabajo riguroso, de análisis jurídico, de interlocución constante y de una estrategia clara para defender a los profesionales y proteger a los pacientes.
Inseguridad jurídica: cuando quien exige la ley se niega a cumplirla
Resulta, como mínimo, llamativo —por no decir profundamente contradictorio— que desde el Ministerio de Sanidad se exija públicamente a determinadas comunidades autónomas, como Madrid, el “cumplimiento estricto de la ley”, mientras el propio Ministerio incumple de forma palmaria una Sentencia firme del Tribunal Supremo.
Desde ASEMEG lo decimos con claridad y sin rodeos:
antes de exigir a otros que cumplan la ley, conviene empezar por cumplirla uno mismo.
La inacción del Ministerio de Mónica García no es una cuestión política: es un problema jurídico, institucional y democrático. Mantener en vigor una norma declarada discriminatoria sin ejecutar la sentencia que la corrige no es una opinión, es un incumplimiento del marco constitucional.
Estado de Derecho: o se está, o no se está
ASEMEG quiere ser muy clara con sus afiliados y con la sociedad:
quien no está alineado con el cumplimiento de la ley y de las sentencias judiciales firmes, no está con el Estado de Derecho.
No se trata de especialidades, ni de corporativismos, ni de debates estériles. Se trata de algo mucho más básico y, a la vez, más importante: el respeto al marco constitucional que rige nuestra convivencia.
Aquí no caben medias tintas ni equidistancias cómodas. O se defiende la legalidad, o se contribuye a su erosión.
Orgullo, cohesión y determinación
ASEMEG demuestra, una vez más, que no es una asociación reactiva, sino una organización que lidera, que construye alianzas, que genera relato y que actúa con responsabilidad institucional.
Nuestros afiliados pueden sentirse orgullosos:
- porque no están solos,
- porque su asociación trabaja,
- porque su voz se escucha,
- y porque ASEMEG no se resigna ante la injusticia.
Seguimos avanzando. Con firmeza. Con rigor. Con sentido del humor, sí… pero con la ley muy en serio.
Porque defender a los médicos es defender a los pacientes.
Y porque sin Estado de Derecho, no hay sistema sanitario que aguante.
Gracias por el trabajo que estáis haciendo compañeros
Finales de enero de 2026 y la Medicina de Urgencias y Emergencias es una especialidad de hecho, aunque todavía no lo sea de derecho, porque el Ministerio se empeñó en no escuchar. Cada día miles de médicos cuidan y sostienen las vidas de la ciudadanía, en algunos casos en unos momentos “críticos de salud”, trabajando bajo condiciones de presión extrema, tomando decisiones en segundos y enfrentándose a situaciones que ningún otro ámbito sanitario asume con tanta rapidez e intensidad.
Sin embargo, continúan si obtener el legítimo reconocimiento oficial, porque en el Ministerio y las Comunidades Autónomas siguen mirando hacia otro lado, haciéndoles el juego a quien querían y pretendían dejar en la calle de la profesión a miles de los que se dejan jornadas de trabajo prolongadas en el tiempo y en condiciones de extrema precariedad laboral.
Y es que hay personas cretinas, en casi todos los aspectos de la vida y el Ministerio de Sanidad no iba a ser menos. Para dejar de ser unos empedernidos cretinos/as tenían simplemente que reconocer que la Especialidad de Urgencias implica un Area compleja, autónoma y totalmente esencial. Que queremos mejorar a todos los niveles las condiciones laborales y profesionales de quienes atienden a diario infartos, politraumas, sepsis, paradas cardiorrespiratorias o catástrofes de diversos indoles, que estos médicos de urgencias se han ganado su formación en el terreno de la práctica y desempeñan su trabajo para atender a la población que lo necesita.
La sociedad necesita dignificar las condiciones a quienes nunca fallan cuando más se les necesita.
Los médicos de urgencias ya han demostrado, una y otra vez, su permanente compromiso. Ahora toca que las instituciones demuestren el suyo. La especialidad no puede esperar más. Es justicia profesional, es coherencia sanitaria y es, sobre todo, una obligación moral con la ciudadanía.
Porque sin urgencias no hay sistema sanitario.
Porque sin especialidad no hay futuro.