ASEMEG
ASEMEG Continúa Luchando por la Equidad en el Acceso a la Especialidad MUE: ¿Hasta Cuándo Seguiremos Siendo Discriminados?
Desde ASEMEG, seguimos firmes en nuestra lucha por la equidad en el acceso a la especialidad MUE, un derecho que, lamentablemente, aún está siendo negado a muchos médicos generales. En un contexto donde la burocracia y la descoordinación entre administraciones se han convertido en barreras inquebrantables, nuestra prioridad sigue siendo la defensa de la justicia para todos los profesionales que, tras años de experiencia, merecen tener las mismas oportunidades.
La Realidad de la Discriminación: Certificados Inexistentes y Velocidades Diferenciadas
El Ministerio de Sanidad, lejos de cumplir con su deber, ha implementado un sistema de dos velocidades que perpetúa la discriminación de los médicos generales de urgencias. Algunos médicos ni siquiera pueden obtener los certificados de tiempo trabajado que les permitirían acceder a la especialidad, todo debido a la falta de coordinación y voluntad política de las comunidades autónomas. Mientras tanto, aquellos que ya han logrado acreditar su tiempo de trabajo se enfrentan a plazos irrealistas.
En lugar de promover un acceso justo e igualitario, el Ministerio ha creado un sistema que favorece a ciertos profesionales, mientras deja atrás a otros con años de experiencia en el campo. ¿Por qué algunos médicos tienen que esperar más que otros para acceder a su especialidad? Es la pregunta que muchos se hacen, mientras el Ministerio de Sanidad sigue sin ofrecer respuestas claras.
La Falacia de las Sociedades Científicas: Examen para Todos, Sin Excepciones
Recientemente, algunas sociedades científicas han lanzado la afirmación contundente de que todos los médicos generales, sin importar su tiempo de servicio, tendrán que realizar un examen para obtener el título de especialista. Esto no solo es injusto sino también ilegal, nos coloca en una situación de total indefensión, ya que no se tiene en cuenta la experiencia ni la dedicación de años en la medicina de urgencias tal como se contempla en el RD.
El Ministerio y las sociedades científicas nos están empujando a la misma dirección: la discriminación sistemática. ¿Acaso nuestro trabajo diario, en condiciones extremas y con menos recursos, no merece ser valorado de forma adecuada?. En vez de solucionar los problemas de fondo, se nos amenaza a todos a un examen estandarizado que no hace más que restar dignidad al colectivo de médicos generales.
¿Qué Esperamos? Que No Nos Discriminen Más, Pero…
¿Cuántas pruebas más necesitamos para demostrar que este sistema está diseñado para excluir y no para incluir? Cada vez que intentamos avanzar, nos encontramos con más obstáculos. El sistema sigue roto. Cada paso que da el Ministerio refuerza la discriminación. A pesar de nuestra lucha constante, las barreras de acceso a la especialidad siguen ahí, sin cambios.
Es evidente que, para algunos actores políticos y administrativos, la equidad no es la prioridad. Lo que quieren es perpetuar un sistema que discrimina a nuestro colectivo, ignorando años de sacrificio y dedicación. ¿Hasta cuándo seguirán imponiéndonos trabas? Lo único seguro es que no nos detendremos hasta obtener lo que nos corresponde: el acceso justo a la especialidad MUE.
En ASEMEG, seguiremos luchando por lo que es justo. No descansaremos hasta que todos los médicos generales de urgencias tengan acceso a la especialidad MUE sin barreras ni discriminación. Es hora de que se nos trate con la dignidad que merecemos.
Este mensaje no solo refleja nuestra determinación, sino que también es una advertencia al Ministerio y a las sociedades científicas: no vamos a permitir que nos sigan ignorando. Es el momento de que todos los médicos generales de urgencias reciban el trato justo que les corresponde.
LA LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACION CONTINUA …
La discriminación que el colectivo de médicos generales que representa ASEMEG, que describimos como “sistema de dos velocidades” y “trabas para perpetuar la exclusión”, no podemos combatirla solamente desde la indignación y la resignación: debemos dar la batalla con organización, presión política, movilización de todo el colectivo y una clara estrategia jurídica.
Necesitamos profundizar en un plan integral, en cuatro frentes que se refuerzan entre sí.
FRENTE JURÍDICO: ARGUMENTOS GANADORES
A. IMPUGNAR LA DESIGUALDAD DE TRATO
Ante la creación por parte del Ministerio de un “un sistema que favorece a ciertos profesionales, mientras deja atrás a otros”, debemos con firmeza denunciar que esto contradice, al menos:
• Art. 14 CE (igualdad y no discriminación)
• Art. 23 CE (acceso en condiciones de igualdad a funciones públicas)
• Art. 103 CE (administración sometida a los principios de igualdad, mérito y capacidad)
• Art. 9.3 CE (interdicción de la arbitrariedad)
B. ACCIONES JURÍDICAS EN NUESTRAS MANOS
• Recursos administrativos contra denegaciones o plazos imposibles.
• Recurso contencioso-administrativo por discriminación indirecta.
• Solicitud de medidas cautelares para evitar perjuicios irreparables.
• Quejas formales ante Defensor del Pueblo y órganos autonómicos.
• Acciones colectivas coordinadas por la asociación (más fuerza, menos desgaste individual).
CONVERTIR EL PROBLEMA EN COSTES PARA EL MINISTERIO
El Sistema está roto por aquellos que están apoltronados en los sillones. No permitiremos que continúen ignorándonos. Debemos amplificar, allá donde nos sea posible, todo esto. Tenemos que poner rostro a los problemas, humanizar la discriminación. No son meros tramites, son vidas profesionales bloqueadas.
La discriminación se combate mejor cuando el colectivo actúa como una sola voz.
En resumen, tenemos que continuar la pelea, la batalla, para ganar la guerra. Todo ello con más acción jurídica + acción política + organización interna.
Denunciamos todos estos ataques sostenidos a nuestros derechos, pero no basta con denunciar: todos y todos los miembros de nuestro colectivo, aquellas y aquellos que aún no han querido enterarse también, debemos aunar nuestras fuerzas, en ASEMEG, para continuar la batalla. Si aún dudabas o dudas, deja de hacerlo y organízate, participa y contribuye a fortalecer ASEMEG, como el instrumento de lucha que se necesita mantener en pie.
¡¡AHORA O NUNCA!!
España tiene un problema serio que pocos quieren señalar con claridad: la discriminación estructural hacia los médicos, especialmente hacia los médicos extracomunitarios.
Hablamos de profesionales altamente cualificados que no le han costado un solo euro al sistema educativo español. Llegan formados, con experiencia, en la etapa más productiva de sus vidas, listos para aportar valor, sostener el sistema sanitario y mejorar la calidad asistencial. Vienen a trabajar, a contribuir, a construir.
¿Y qué se encuentran?
Desconfianza. Trato desigual. Trámites interminables. Miradas por encima del hombro.
Durante la pandemia quedó en evidencia una realidad incuestionable: cuando el sistema colapsa, estos médicos SÍ son necesarios. Se flexibilizaron requisitos, se permitió trabajar sin especialidad homologada, porque lo urgente era salvar vidas. Y ellos estuvieron ahí. Sin condiciones. Sin garantías. Dejándose la piel. En muchos casos, perdiendo la vida.
Pero, ¿qué pasó después?
Terminada la emergencia, volvió la hipocresía institucional: trabas burocráticas, procesos de homologación lentos y opacos, y una falta total de reconocimiento. Se les utiliza cuando hacen falta, pero no se les integra cuando deberían formar parte estable del sistema.
España presume de ser un país progresista, pero mantiene prácticas que rozan la explotación laboral y profesional. Se habla de atraer talento extranjero, pero no se crean mecanismos reales para regularizar su situación ni para aprovechar una oportunidad histórica como la apertura de nuevas especialidades.
Esto no es solo una injusticia individual. Es un error estratégico.
Otros países lo han entendido: necesitan inmigración cualificada para sostener sus sistemas sanitarios y la valoran como tal.
España, en cambio, sigue atrapada entre la necesidad y el desprecio.
Respetar a los médicos no debería ser una opción política.
Debería ser una obligación ética y una prioridad de Estado
No hay nadie peor que alguien malagradecido