ASEMEG
El Precio de la Arrogancia: La Discriminación de los Médicos Generales de Urgencias
En un giro judicial que no hace más que confirmar lo que muchos venían denunciando. El Tribunal Contencioso-Administrativo de Bilbao ha dictado una sentencia que pone de manifiesto la grave discriminación a la que se ven sometidos los médicos generales de urgencias por parte de las administraciones públicas, tanto a nivel nacional como autonómico.
En este caso, el Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) ha sido condenado a indemnizar con 99.548,88 euros a una médica que, a pesar de haber trabajado más de 16 años en el sistema, fue excluida injustamente por no contar con una especialidad formal en urgencias, justo en el momento en que se introdujo el nuevo título de Médico Especialista en Medicina de Urgencias y Emergencias.
La Sentencia y la Condena Económica al Servicio Vasco de Salud
La sentencia que acaba de ser dictada es clara y contundente. La administración ha actuado de manera arbitraria, finalizando el contrato de la médica sin tener en cuenta los años de servicio que ella había dedicado al sistema público de salud. La resolución de Osakidetza que desestimó el recurso de alzada no fue ajustada a derecho, según lo dictado por el juez, quien ha declarado la nulidad de la finalización del nombramiento y ha condenado a la administración a pagar una indemnización.
Lo más llamativo de esta sentencia es la cuantía de la indemnización: 99.548,88 euros. Este monto, que es una cifra significativa, está basado en el tiempo trabajado de forma ininterrumpida, reflejando la compensación por un despido improcedente que nunca debió haberse producido. Además, se ha impuesto a la administración el pago de las costas judiciales, con un monto adicional de 300 euros.
Un Tratamiento Injusto: La Realidad de los Médicos de Urgencias
Este caso no es solo una cuestión legal. Es una injusticia que afecta a los médicos generales de urgencias, quienes llevan años trabajando al servicio de los pacientes. La médica trabajó como Facultativo/a Especialista en Urgencias Hospitalarias. Sin embargo, al no cumplir con el nuevo requisito de especialidad, su relación laboral fue finalizada, a pesar de haber estado en el sistema sin objeciones durante 16 años.
Estas decisiones muestran un desprecio por la trayectoria de los profesionales y una arrogancia administrativa que desvaloriza su experiencia y formación. Las administraciones prefieren imponer requisitos innecesarios en lugar de reconocer el esfuerzo de estos médicos.
Consecuencias de la Arrogancia Administrativa
Este caso refleja una política discriminatoria hacia los médicos de urgencias. A pesar de su dedicación, se les excluye de nuevas oportunidades. La sentencia evidencia la arrogancia de unas administraciones que no se adaptan a la realidad de los profesionales. Prefieren imponer reglas que afectan a quienes han sido el pilar de los servicios de urgencias durante años.
El coste de esta arrogancia no es solo económico, sino también de credibilidad y confianza. Las administraciones deben aprender a valorar a sus médicos y dejar de verlos cómo simples engranajes burocráticos.
Conclusión
El Tribunal ha hecho lo correcto al condenar la arbitrariedad del Servicio Vasco de Salud. Esta sentencia es un recordatorio de que el precio de la arrogancia de las administraciones puede ser muy alto.
La decisión judicial, más allá de la indemnización económica, debe servir de advertencia para que otras administraciones no repitan los mismos errores, especialmente cuando los médicos de urgencias siguen siendo esenciales para la atención de miles de pacientes
«La lucha por el reconocimiento y la justicia comienza con la unión. Si eres médico de urgencias, tu voz merece ser escuchada. Afíliate a ASEMEG y juntos defenderemos lo que por derecho te corresponde.»
Lamentablemente yo pasé por la misma situación y, encima, la «justicia» avaló el mal accionar de las administraciones. Además conozco otro caso en que también se condenó a la administración a pagar pero, tras 5 años, aun no lo ha hecho.
Como decía Quevedo: «Dónde no hay justicia, peligroso es tener la razón».
Cabe preguntarse si éstas cuestiones no son subsidiarias de denuncia a nivel Europeo ya que la discriminación es patente y lesiva.