ASEMEG: artículo técnico

¿Se va Celia Gómez… o la echan con una sonrisa? ¿Primera pieza cobrada? 

¡¡¡¡Con semejante curriculum Imposible!!!! Análisis de una situación compleja…

  1. Licenciada en Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo.
  2. Master en Economía de la Salud y Dirección de Organizaciones Sanitarias (Universidad de Granada y Escuela Andaluza de Salud Pública).
  3. Experta en Salud Pública y Genero (Escuela Nacional de Sanidad, Madrid).
  4. Curso de Doctorado del programa de Economía, Gestión y Control de Entidades y Políticas Públicas del Departamento de Economía Aplicada, Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Granada.

De directora general a directora de “fondos y sonrisas”

Celia Gómez no es precisamente una recién llegada al mundo de la gestión sanitaria. Antes de aterrizar en el Ministerio formó parte de varios cargos de alta responsabilidad, ¿será casualidad?:

🔎 1. Directora general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad (2022–2026)

Nombrada por Real Decreto en marzo de 2022, dirigió esta dirección general que gestiona la Formación Sanitaria Especializada (MIR), la ordenación de profesiones sanitarias y el Registro de Profesionales. 

 

🔎 2. Directora gerente del Servicio Cántabro de Salud (2019–2022)

Responsable de la gestión sanitaria de Cantabria antes de su llegada a Sanidad central. 

🔎 3. Directora gerente del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA) (2012–2014)

Gestión autonómica en uno de los servicios de salud regionales más señalados en los debates de recursos humanos. 

🔎 4. Directora General de Profesionales del Servicio Andaluz de Salud (SAS) (2014–2019)

Controló un área estratégica en la comunidad más poblada de España, con implicaciones directas en formación, contratación y gestión de plantillas. 

🔎 5. Directora General de Planificación e Innovación Sanitaria de la Junta de Andalucía (2008–2012)

Abarcando planificación y financiación, fue pieza clave en decisiones estratégicas de la sanidad andaluza. 

🔎 6. Directora General de Planificación y Financiación de la Consejería de Salud de Andalucía (2008–2012)

Gestionó aspectos financieros y organizativos complejos en una de las mayores sanidades autonómicas. 

🔎 7. Delegada de Salud de la Junta de Andalucía en Granada (2005–2008)

Representante institucional de Salud en un territorio clave de Andalucía. 

🔎 8. Director Financiero y de Recursos de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía (2004-2005)

Gestión económica y de calidad de una agencia crucial en evaluación de servicios. 

🔎 9. Administradora de Distritos Sanitarios en el SAS

Lideró la administración de varios distritos sanitarios en Andalucía (Loja-Santa Fe, Metropolitano y Granada) entre 2001 y 2003. 

🔎 10. Técnico de Función Administrativa en Hospital Reina Sofía de Córdoba (1997–1999)

Inicio de su carrera en gestión hospitalaria. 

🔎 11. Directora de Personal del Hospital de Jove, Gijón (1991–1996)

Sus primeros pasos en gestión de recursos humanos en salud. 

🔎 12. Directora Técnica y de Recursos de la Fundación Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía

Un cargo directivo en el ámbito fundacional que prefigura su salida actual hacia Finba. 

🔎 13. Gerente de la Fundación Mujeres

Dirección en el tercer sector antes de volver a grandes estructuras públicas. 

Ahora, se marcha a dirigir Finba, un puesto que muchos interpretan como un destino “más tranquilo” después de lidiar, durante años, con los retos —y los memes— del sistema de formación sanitaria especializada en España.

Como podéis ver, en su dilatada trayectoria profesional, de gerente de la fundación mujeres al adoctrinamiento con el «libro rojo» en la EASP porque apuntaba maneras. Algunos nacen de pié o tienen grandes padrinos.

¿Por qué la marcha ahora? Timing perfecto… ¿o desastre anunciado?

Más allá del titular amable “una nueva etapa profesional”, la salida de Gómez ocurre en un momento especialmente delicado:

🔎 1. Un Real Decreto catalogado de discriminatorio 

El RD MUE, uno de los proyectos estrella del Ministerio de Sanidad tildado de discriminatorio por el Tribunal Supremo, vergonzoso en una sociedad de derecho y en el seno de un ministerio autodenominado «progresista».

🔎 2. El Estatuto Marco sigue dando dolores de cabeza

El texto, que pretende ser la gran reforma de las condiciones laborales del personal estatutario, sigue su tramitación parlamentaria, con una oposición sindical fuerte y huelgas convocadas entre febrero y junio. 

🔎 3. El examen MIR 2026 puso a todos en vilo

La convocatoria de las plazas fue récord, pero los retrasos en la publicación de listas de admitidos —menos de diez días antes de la prueba— crearon incertidumbre injustificada entre aspirantes y formadores. 

🔎 4. Escándalo semiprofesional: Dimisión de los expertos que preparan el MIR

En 2025, todo el comité de expertos encargado de elaborar las preguntas del examen MIR presentó su dimisión en bloque, dejando en evidencia tensiones internas y problemas organizativos en una de las pruebas más estratégicas del SNS. 

La crisis de ordenación profesional y la teoría de la máxima incompetencia

La directora general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Celia Gómez, ha decidido (o ha sido “invitada con cariño”) a dejar su puesto para asumir la dirección de la Fundación para la Investigación Biosanitaria del Principado de Asturias (Finba). Tras casi cuatro años al frente de un cargo que, en ocasiones, más que ordenar, parecía un rompecabezas sin instrucciones.

Su salida se produce justo cuando el Ministerio atraviesa uno de sus periodos más convulsos en la atención a los profesionales sanitarios. La especialidad MUE, la negociación del Estatuto Marco, las movilizaciones sindicales y, cómo no, la última convocatoria del examen MIR, envuelta en retrasos y polémicas.

La teoría de la máxima incompetencia: ¿qué significa en este contexto?

No es ninguna patología oficial, pero —como decimos en ASEMEG— la teoría de la máxima incompetencia o Principio de Laurence J. Peter. Se aplica cuando alguien ocupa repetidamente espacios de responsabilidad y el resultado se parece más a un sudoku sin solución que a una política de gestión coherente.

En política sanitaria, eso se traduce en:

  • Incumplimientos de sentencias firmes
  • Retrasos en fechas clave que afectan a miles de profesionales.
  • Controversias sobre criterios de selección y transparencia.
  • Procesos administrativos que despiertan más suspicacias que certezas.

En este tren de tropiezos, Gómez se suma al club no oficial en el que ya figuraban nombres como Mónica García y Javier Padilla, asociados por algunos sectores a decisiones controvertidas dentro del Ministerio.

La máxima incompetencia, versión normativa

Aquí es donde la ya clásica teoría de la máxima incompetencia cobra pleno sentido:
no porque falte experiencia —el currículum de Celia Gómez es largo—, sino porque la acumulación de cargos no se ha traducido en decisiones jurídicamente sólidas ni en una gestión eficaz del conflicto.

El resultado está a la vista:

  • Un RD MUE tumbado parcialmente en el Supremo por discriminatorio.
  • Un colectivo profesional maltratado durante años.
  • Un Ministerio incapaz de ejecutar en plazo y forma lo ordenado por los tribunales.
  • Y una Dirección General que, lejos de asumir responsabilidades, optó por el silencio o la deslegitimación.

En este contexto, su salida hacia otro puesto “técnico” recuerda más a una evacuación estratégica que a un relevo natural.

¿Una salida digna o una evacuación estratégica?

La narrativa oficial habla de una nueva oportunidad profesional, con un nombramiento respaldado por unanimidad en Finba.
Pero en los pasillos de sanidad, entre profesionales y en las redes, muchos ven esta marcha como una forma elegante de reconducir tensiones, un modus operandi muy español de “¡tú cambia de silla y listo!”.

Y mientras unos celebran el “nuevo reto”, otros se preguntan si no sería mejor haber celebrado acuerdos sólidos sobre la Especialidad MUE y el Estatuto Marco, procesos MIR más transparentes y un desempeño más estable de la Dirección General que ahora deja el barco.

El RD MUE: responsabilidad compartida y una norma que nació con pecado de origen

Más allá de currículos extensos y sillones giratorios, hay un hito que marca de forma especialmente nítida el paso de Celia Gómez por el Ministerio de Sanidad:
su responsabilidad directa como copartícipe en la elaboración y tramitación del Real Decreto de Medicina de Urgencias y Emergencias (RD MUE).

Un texto normativo que no solo generó rechazo profesional desde su publicación, sino que ha sido calificado como discriminatorio por el Tribunal Supremo en diversas resoluciones, al vulnerar principios básicos de igualdad, mérito y capacidad en el acceso a la especialidad.

Conviene recordarlo con claridad:
la Dirección General de Ordenación Profesional es el órgano técnico responsable del diseño, redacción y justificación de este tipo de reales decretos.
No hablamos, por tanto, de una figura decorativa ni de una mera ejecutora administrativa, sino de una pieza clave en la arquitectura normativa del RD MUE.

En otras palabras:
el RD MUE no “pasó por allí”, se cocinó en su ámbito competencial.

Cuando el Supremo habla… y el Ministerio mira para otro lado

Las sentencias del Tribunal Supremo no se limitan a una crítica estética del texto:
ponen negro sobre blanco que el RD MUE introduce un trato desigual injustificado. Cerrando de facto el acceso a la especialidad a profesionales con plena capacitación y experiencia acreditada, y creando una vía excepcional restrictiva, arbitraria y carente de proporcionalidad.

Desde ASEMEG lo hemos dicho muchas veces:
no es una discrepancia política, es una vulneración jurídica.

Y sin embargo, ni desde la Dirección General de Ordenación Profesional ni desde la cúpula del Ministerio se promovió una corrección inmediata y leal del texto. Optándose por una estrategia de inacción institucional que ha prolongado la inseguridad jurídica durante años.

Una inacción que convierte la corresponsabilidad técnica en algo más que un matiz administrativo.

Un patrón que no es individual

Desde ASEMEG no señalamos a una sola persona por deporte.
El problema es estructural y afecta también a quienes han dirigido políticamente el Ministerio en esta etapa, como Mónica García y Javier Padilla, bajo cuyo paraguas se ha normalizado:

  • La falta de ejecución de sentencias firmes.
  • El desprecio al diálogo real con los profesionales.
  • Y la conversión de la ordenación profesional en un campo de experimentación ideológica.

Conclusión: sin paños calientes

Celia Gómez tuvo una carrera amplia en gestión sanitaria, con pasos por servicios autonómicos y altos cargos. Su salida del Ministerio puede ser analizadamente estratégica… o una forma compasiva de liberar tensión acumulada en un ámbito donde la presión rivaliza con la cola para elegir especialidad en plena madrugada.

Lo cierto es que, en la sanidad española, cuando un cargo de alta responsabilidad sale “hacia horizontes más tranquilos”, es recomendable mirar tanto el currículum… Como el cronómetro que marcaba el cumplimiento del marco jurídico en una sociedad de derecho, cada cita MIR, cada reunión de Estatuto Marco y cada promesa de cumplimiento de plazos que nunca llegaron.

Legitimidad: sin olvidar la huella

Que Celia Gómez tenga ahora un nuevo destino profesional es legítimo.
Lo que no es aceptable es que se pretenda borrar su huella en uno de los episodios más graves de inseguridad jurídica en la ordenación de especialidades médicas de los últimos años.

Todo ello con un patrón repetido: desplazar el foco del problema jurídico hacia él descrédito del colectivo afectado.

Una estrategia comunicativa poco elegante, impropia de una Dirección General cuya función debería ser garantizar seguridad jurídica, no erosionarla mediante relatos interesados.

Epilogo: con bisturí no con hacha

Queda en el ánimo de cada lector ponderar el peso de los cargos frente al impacto real de su gestión. Lo que sí es cierto es que —cuando alguien con tantos puestos en su CV pasa por una etapa convulsa de fechas incumplidas, comités que tiran la toalla y negociaciones lentas—, no faltan los comentarios tipo:

“No es que haya cambiado de cargo… es que ya ha jugado todas las piezas del tablero.”

Porque los reales decretos pasan,
los cargos rotan,
pero las sentencias del Tribunal Supremo se cumplen.

Asumir Responsabilidades: para otros

Y en ASEMEG no podemos evitar pensar:
pero con la ley siempre en la mano.

Si tanto reciclaje profesional fuera garantía de resultados, la ejecución efectiva de las sentencias del Tribunal Supremo en materia de ordenación profesional sería tan predecibles como un reloj suizo… O al menos lo programaría uno.

No todo vale estimada Celia, siempre estaremos esperando tus disculpas por incompetente.