ASEMEG
Carta Abierta al Ministerio de Sanidad, ASEMEG Denuncia Más Obstáculos en el Acceso a la Especialidad MUE: Una Llamada al Diálogo Urgente
Una situación crítica para los Médicos Generales de Urgencias
La Asociación Española de Médicos Generales (ASEMEG) se ve obligada a denunciar la falta de respuestas del Ministerio de Sanidad ante los continuos obstáculos que enfrentan los médicos generales en el acceso a la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias (MUE). A pesar de las resoluciones judiciales que exigen una solución, los problemas persisten, afectando tanto a los profesionales como a la calidad del sistema sanitario en España.
Un sistema de dos velocidades: Desigualdad territorial y profesional
Desde la publicación del Real Decreto 610/2024, que establece la nueva especialidad MUE, ASEMEG ha solicitado repetidamente un diálogo con los responsables del Ministerio. Sin embargo, la respuesta ha sido nula, lo que llevó a la asociación a presentar un recurso ante el Tribunal Supremo, paralizando la implementación de la especialidad durante más de un año.
La reapertura del proceso, respaldada por las sentencias del Tribunal Supremo, ha estado marcada por la falta de criterios homogéneos entre comunidades autónomas y una interpretación restrictiva que sigue excluyendo a muchos médicos generales con años de experiencia. Además, se ha retrasado la emisión de los títulos de especialista a médicos que ya deberían haber recibido esta acreditación, mientras que otros colectivos han sido favorecidos.
Impacto en la estabilidad y calidad del sistema sanitario
El desorden administrativo y la discriminación en el acceso a la especialidad han generado efectos negativos inmediatos en los servicios de urgencias, tanto extrahospitalarios como hospitalarios. La estabilidad de las plantillas está comprometida, la continuidad asistencial corre peligro y la capacidad de respuesta ante emergencias se ha visto mermada.
Esto no solo deteriora la cohesión del Sistema Nacional de Salud, sino que también aumenta la vulnerabilidad ante situaciones de emergencia, lo que lleva a una pérdida de confianza en las instituciones encargadas de garantizar la equidad y calidad en la atención sanitaria.
El compromiso de ASEMEG: Defendemos los derechos de nuestros profesionales
ASEMEG mantiene su disposición a trabajar con el Ministerio de Sanidad para encontrar soluciones concretas y efectivas que beneficien a los médicos generales y, por ende, al sistema sanitario público. No obstante, la asociación defenderá con firmeza los derechos del colectivo médico, pues considera que las políticas actuales no solo perjudican a los profesionales, sino que también amenazan el derecho fundamental de los ciudadanos a recibir atención sanitaria digna y de calidad.
Enlace a la Carta Abierta: Exigimos una solución inmediata
Este comunicado es solo el adelanto de una carta abierta que se enviará a la cúpula del Ministerio de Sanidad, en la que se detallan los puntos expuestos en esta denuncia y se exige un compromiso firme para resolver los problemas de acceso a la especialidad MUE. Puedes consultar la carta completa aquí.
El Ministerio de Sanidad está vulnerando el principio de las medidas cautelares que se aplicaron en su momento. El objetivo de estas era el evitar la discriminación con que otros médicos obtengan el título antes y el colectivo de los médicos. Post 95 se vea perjudicado al no tener acceso a ellos. Desde el ministerio en indicado que todos los títulos van a tener fecha 16 de febrero de 2026. Esto es una tontería si el título lo facilitáis a finales de año, o quién sabe cuándo, y en ninguna parte te aceptan el hecho de que tengas derecho a tener el título hasta que no lo tengas en mano. Parece que el ministerio solamente entiende con medidas judiciales y con castigos que ya deberían estar pasando a un nivel personal o económico de los responsables para que las cosas queden claras y se deje de actuar al margen de la ley. Ya basta de darle la espalda a los médicos que te están salvando la sanidad aunque no lo queráis aceptar sabéis que es así y que si el día de mañana todos aquellos médicos que estamos ejerciendo en Urgencias sin nuestros respectivo título que nos habéis querido discriminar el sistema sanitario de este país, colapsaría ipso facto
El Ministerio de Sanidad está vulnerando claramente el principio de las medidas cautelares que en su momento se establecieron para garantizar la igualdad y evitar la discriminación entre profesionales.
El objetivo de dichas medidas era evidente: impedir que unos médicos obtuvieran el título antes que otros y que el colectivo de los médicos post-95 quedara injustamente perjudicado, sin acceso en igualdad de condiciones.
Sin embargo, desde el Ministerio se ha comunicado que todos los títulos tendrán fecha de 16 de febrero de 2026. Una decisión que carece de sentido si los títulos se expiden meses después, a finales de año —o quién sabe cuándo—, cuando en la práctica ningún organismo reconoce ese “derecho” hasta que el título está físicamente en mano.
Esta situación genera una inseguridad jurídica inaceptable y perpetúa la desigualdad que precisamente se pretendía evitar.
Da la sensación de que el Ministerio solo reacciona ante la presión judicial, y no mediante el cumplimiento proactivo de la legalidad. Es hora de que se asuman responsabilidades reales —también a nivel personal y económico— por decisiones que afectan directamente a miles de profesionales.
Basta ya de dar la espalda a los médicos que sostienen el sistema sanitario cada día. Porque todos lo sabemos: si mañana los médicos que están trabajando en Urgencias sin el título que se les ha negado dejan de hacerlo, el sistema sanitario de este país colapsaría de forma inmediata.
La sanidad no puede sostenerse sobre la injusticia.
UNAS REFLEXIONES PERSONALES
Dice un viejo refrán que “dios los cría y ellos se juntan”.
Tenemos al frente del Ministerio a dos personajillos que ideológica y políticamente evolucionaron desde posiciones de derecha hacia la izquierda, para vuelta a comenzar, girar desde lo poco que habían incursado en la izquierda, de nuevo hacia la derecha. Y es que cuando alguien, como Mónica García y Javier Padilla, ponen permanentemente el ojo en “el futuro”, el de ellos mismos, les ocurre esas cosas, que merecidamente les está ocurriendo.
Si alguna vez pensaron que ellos contribuirían a dignificar la sanidad en el Estado español, de mejorar y dignificar seriamente las condiciones de trabajo de los profesionales sanitarios, también de los médicos, ahora deberían estar horrorizados, están contribuyendo a todo lo contrario.
Ellos dos formaron parte de esos profesionales, los había del mundo de la educación, del derecho, … y también del sanitario, que se auparon en la cresta de la ola del Movimiento 15-M, también conocido como movimiento de los indignados, que mantuvo las plazas y calles de las grandes ciudades y pueblos de España ocupadas por las protestas, en donde se quería un mundo mejor.
De ahí nació, como su expresión política, PODEMOS, que fruto de sus crisi internas y de giros hacia la moderación y hacia la renuncia de algunos de sus sectores dirigentes, surgió posteriormente MAS MADRID. En fin, gente que acabaron gobernando junto a los dirigentes del PSOE y que ya olvidaron aquellos tiempos del 15M.
Ahí tenemos a Mónica y a Javier:
Mónica fue entre 2015 y 2023 diputada de la Asamblea de Madrid, primero por Podemos, luego por Mas Madrid, organización que desde 2020 es codirigente. Desde noviembre de 2023 Mónica ejerce como ministra de Sanidad del Gobierno de España. Además, desde 2024 es miembro del Comité Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud – OMS. Vaya, una situación que, como una médica anestesióloga, jamás hubiera soñado.
Javier, no es un caso aparte, desde siempre muy vinculado a los pasos de Mónica., por lo cual hemos de deducir que llego a ser secretario de Estado de Sanidad, un Licenciado en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Desarrollo su trabajo como profesional en la Atención Primaria, como médico de familia, en varios centros de salud de la Comunidad de Madrid.
Trabajó como asesor para “En Comú Podem”, en el Congreso de los Diputados. En los últimos dos años fue diputado regional, Asamblea de Madrid, donde ejercio como portavoz de Sanidad.
¿Pero que les hicieron los médicos generalistas a Mónica y Javier? Pes nada, de nada. Solo que se codean junto a otros “especialistas”, de esas llamadas Sociedades Científicas, grandes organizadoras de Cenas Científicas de Urgencias, y a estos si parece que no les caen bien los Post95 no MIR. Sus prebendas y subvenciones tendrán de razón para ello.
Total, para no hacer mas largo esto: como tienen el ojo puesto en ver como hacen para seguir trepando, para seguir apoltronados en sitios como el Ministerio, pues nuestra/o amiga/o, Mónica y Javier, no quisieron nunca escuchar al colectivo que representa ASEMEG, se pusieron de lado, en espera de poder figurar en unas buenas listas electorales. Estamos convencidos que les da igual bajo el nombre que sea, pero que figuren ellos, aunque puedan ser de aquellos que decían eran contrario a sus “ideas iniciales”.
Total, ellos no solo desprecian a los médicos generalistas de ASEMEG, desprecian de hecho a todos aquellos que reclamen sus derechos, como ocurre en el caso del Estatuto Marco y la huelga medica demuestra. Con ello solo hacen favorecer discriminaciones permanentes y tras ello al negocio privado de la salud, como mercancía.
Ya no volveremos a ver a Mónica y a Javier en ninguna Plaza de una ciudad, de un pueblo, en ningún movimiento de indignados: Tendremos mas probabilidades de verlos en una Cena Científica de Urgencia, subvencionada a una Sociedad de privilegiados.
Ese es el problema estructural de nuestra política, Salvador: una clase política que oscila constantemente entre etiquetas ideológicas —de derechas a izquierdas— no por convicción, sino por conveniencia electoral. Cambian de discurso, de alianzas y de principios según sopla el viento, mientras utilizan al pueblo como herramienta para mantenerse en el poder.
Juegan con la confianza de quienes los eligen hasta que esa confianza se agota. Entonces, el electorado, cansado y sin alternativas reales, termina optando por la única opción que le dejan sobre la mesa, aunque tampoco represente una mejora. Ese desgaste institucional abre la puerta a escenarios peligrosos, donde el hartazgo social puede desembocar en gobiernos extremos que, lejos de trabajar por el bienestar ciudadano, actúan en contra de él. La historia ya nos ha demostrado adónde pueden conducir estos procesos.
Mientras tanto, seguimos esperando la aparición de un político verdaderamente incorruptible, algo que, siendo realistas, parece más improbable que lo imposible. Y así, la sociedad española continúa atrapada en un ciclo donde le toman el pelo una y otra vez, con partidos pasándose la responsabilidad como si fuera una pelota, en lugar de abordar los problemas reales.
Porque los problemas están ahí: una delincuencia que preocupa, unas penas que muchos consideran insuficientes y un sistema que parece duro con el ciudadano común pero blando con quien se aprovecha de él. Esa desconexión entre la política y la realidad diaria de la gente es lo que alimenta la frustración.
Al final, lo que queda es una sensación generalizada de hipocresía: discursos vacíos, promesas recicladas y soluciones que nunca llegan.