ASEMEG
La Ineptitud de Mónica García: Una Ministra que Solo Sabe Exigir, Pero No Cumplir
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha vuelto a dar una muestra más de su incapacidad para llevar un diálogo serio y constructivo con los sindicatos médicos. Tras meses de maltrato a los profesionales de la salud, de ignorar sus justas reivindicaciones y de fomentar un ambiente de confrontación, ahora nos pide que «reconsideremos la huelga médica«. Pero, ¿cómo es posible que alguien que ha ignorado sistemáticamente a los médicos pida que ahora le demos un voto de confianza?, ¿cómo espera que ahora los médicos se tomen en serio sus promesas vacías?
El Llamamiento Incoherente de Mónica García
Recientemente, García ha realizado un llamamiento a los convocantes de la huelga para que reconsideren sus posiciones, alegando las “serias dificultades” que la situación está generando. Un llamamiento, que por su naturaleza incoherente, refleja la falta de capacidad de su Ministerio para gestionar la crisis sanitaria. Cuando un ministro no sabe dialogar, no sabe escuchar y solo sabe imponer, lo único que consigue es aumentar la desconfianza entre los profesionales.
¿Quién es el Verdadero Responsable?
El verdadero problema no son las huelgas ni las protestas, sino la falta de voluntad política para resolver los problemas reales del sistema sanitario. Mientras Mónica García se empeña en señalar a los médicos como los culpables, lo único que hace es esconder su propia responsabilidad en una gestión errática y desconectada de la realidad.
Si la ministra realmente quiere que la huelga termine, lo único que tiene que hacer es cumplir con lo que lleva meses negando: cumplir con la legalidad. Ella, que ha sido tan exigente con los demás, debería ser la primera en dar ejemplo de responsabilidad y respeto a la ley.
La Inseguridad Jurídica Generada por el Ministerio
Uno de los aspectos más graves de la gestión de Mónica García es la inseguridad jurídica que ha generado al incumplir sentencias del Tribunal Supremo. La más reciente sentencia, que afecta a los médicos post-95 no MIR, reafirma el derecho a acceder a la vía extraordinaria de la especialidad MUE, lo que implica un reconocimiento profesional que ha sido sistemáticamente denegado por el Ministerio.
En un Estado de derecho, la legalidad debe ser cumplida. Sin embargo, este Ministerio parece haber tomado la costumbre de ignorar las resoluciones judiciales, creando un clima de incertidumbre y desconfianza que afecta directamente a la estabilidad de los profesionales médicos. No solo están siendo despojados de sus derechos, sino que se les está impidiendo acceder a una carrera digna y justa, tal como lo estipula la legislación vigente.
La Solución: Cumplir la Ley y Dialogar de Buena Fe
La ministra de Sanidad no necesita hacer más discursos vacíos ni hacer responsables a los médicos por su incapacidad de cumplir con sus promesas. Si Mónica García quiere que la situación se solucione, solo tiene que dar marcha atrás en sus decisiones equivocadas y cumplir con lo que ha prometido. Así, todos seremos felices: los médicos con condiciones laborales justas y el Ministerio con una solución real a la crisis.
Lo único que la ministra tiene que hacer es cumplir la ley, negociar de buena fe y dejar de mirar para otro lado. Si no lo hace, no será solo una huelga lo que enfrentará, sino una crisis aún mayor en el sistema sanitario español.
ASEMEG sigue luchando por los derechos de los médicos y no permitirá que se siga ninguneando a los profesionales de la salud ni que se vulnere el Estado de Derecho.
Con el objetivo de ser breve:
Decía en el momento en el cual comenzaba la primera carnicería mundial, en la cual quedo demostrada la bancarrota de aquellos dirigentes que comenzaban a implantar las ideas politicas de la Ministra Mónica García, las de la claudicación ante los poderes económicos establecidos, que «el mundo conoce todo tipo de raras transformaciones personales».
La actual, todavía, Ministra de Sanidad, es una chica bien, hija de un viejo militante del Partido Comunista de España, el psiquiatra Sergio García Reyes, quien fue diputado en la I Legislatura de la Asamblea de Madrid. Mónica García pudo estudiar en el colegio Yale, en la colonia de El Viso, y luego curso Enseñanza Secundaria en el Instituto «Beatriz Galindo», en la mismísima Calle, del selecto Barrio de Salamanca, Madrid.
La todavía Ministra se licenció en Medicina y Cirugía, en la Universidad Complutense de Madrid, especializándose en anestesiología. Tiene plaza como anestesista en el Hospital 12 de Octubre, de Madrid.
El aquí firmante no sabe porque raro misterio de la vida ella jugo un papel dirigente en la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid, enlazó durante el Movimiento de los Indignados (sic) y primero con Podemos, y más tarde con Más Madrid, entro como diputada en la Asamblea de Madrid y de ahí, a Ministra de Sanidad desde noviembre de 2023.
Hemos de suponer que decía defender la Sanidad Pública y la mejora de las condiciones de la misma para la atención de los ciudadanos, al igual que las condiciones profesionales y laborales de todos aquellos/as que trabajan en esa atención sanitaria. Decimos hemos de suponer, porque «por sus hechos los conoceréis».
Los hechos hablan por si mismos: en estos momentos mantiene una lucha con los Sindicatos Médicos, que luchan por un Estatuto Marco Médico que dignifique la profesión. Ella aparece frontalmente en contra de las reivindicaciones médicas, junto a su flamante Secretario de Estado, Javier Padilla, y la que acaba de «huir hacia una nueva poltrona», Celia Gómez, la que era responsable de Ordenación Profesional.
Estos mismos hechos nos dicen que se situo junto a una pretendida Sociedad Cientifica, que le redacto el Real Decreto de MUE, Sociedad que se persono en el Tribunal Supremo como «perjudicada» en los Recursos de los Contencioso Administrativo, que han sido ganados en el Supremo, por ser el Real Decreto DISCRIMINATORIO, y por tanto ilegal, por intentar dejar fuera de la nueva Especialidad a los médicos generalistas, post95 no MIR.
Ahora, con convocatoria de huelga médica por meses, con las Sentencias del Supremo en la mano, lo único verdaderamente digno que le podría quedar a la Ministra Mónica García, al igual que a su Secretario de Estado, sería DIMITIR FULMINANTEMENTE DE SUS CARGOS, y que estos sean ocupados por otras personas que al menos tengan la decencia de sentarse a escuchar a los médicos y a ordenar el «lio sanitario» en el cual esta todo lo que ha tocado Mónica García.
Huir hacia adelante no es, en esta situación, una alternativa que solucione nada. Esa Sociedad Cientifica puede seguir recibiendo cuantiosas subvenciones y «ayudas publicas», para oersonarse en defensa de la injusticia en los tribunales. Mónica puede seguir dando saludos en Conferencias y «Encuentros», en donde se afirme que «lucharan por dejar fuera de sus puestos de trabajo a miles de médicos, impidiéndoles la Especialidad a la cual tienen todo el derecho.
ASEMEG se mantiene firme en su lucha, hasta que todo el colectivo tenga esos títulos de Especialistas en su poder. Así es la vida, y así la contamos:
Buen camino hacia la nada, querida Ministra de Sanidad…